Por qué no debe utilizarse el término ‘señorita’ para referirse a una mujer

Hace unos meses Lola Vendetta, una instagramer, posteó una ilustración en Instagram donde hace referencia al término ‘señorita’ y pide que no se le llame así porque no es diminutiva. La acepción señorita lleva aplicándose muchos años a las mujeres solteras y a las mujeres que están casadas se las denomina señoras. En cambio, en el caso de los hombres se suele emplear el término señor independientemente de la edad o el estado civil del mismo. Algo claramente discriminatorio.

Este término sin duda forma parte de los micromachismos que están instaurados en la sociedad y que son muy difíciles de erradicar aunque no imposible. Este término es discriminatorio cuando se aplica en referencia al estado civil de la mujer por eso debería usarse solo el término señora para dirigirse a la población femenina sin importar la edad de la persona en cuestión. 

Es común que a día de hoy en los colegios se siga empleando esta palabra para dirigirse a las profesoras y esto lo corrigió el Instituto de la Mujer andaluz en enero de 2020 cuando propuso una guía para el uso igualitario del lenguaje en los colegios ya que señorita pone de manifiesto la discriminación de género. 

El término ‘señorita’ se empleaba hasta hace muy poco tiempo en el colegio para referirse a las maestras, dependientas o enfermeras porque estaban solteras y cuando estas mujeres se casaban dejaban de ejercer su profesión y dedicaban su vida al cuidado de la familia. Solo era entonces cuando empezaba a usarse el término señoras para dirigirse a ellas. En la actualidad todas las mujeres son señoras del mismo modo que todos los hombres son señores. 

De modo que para que se deje de llamar ‘señoritas’ a las mujeres la sociedad debería ir eliminándolo de su lenguaje para dar paso a una palabra universal, señora, que a pesar de que da impresión en el colectivo femenino por el peso y el gran significado que ha tenido esta palabra asociado tantos años realmente no supone nada distinto. 

Hay que desterrar esa palabra del vocabulario para dejar atrás los estereotipos, la carga educacional y el sometimiento que ‘señorita’ ha impuesto a las mujeres a lo largo de la historia. Ya que muchas generaciones se han criado escuchando frases como “Siéntate como una señorita” “Así no se ríe una señorita” o “Esas no son manera de hablar para una señorita”. Cada mujer es libre de reír, sentarse o hablar como quiera y no por ello va a perder su esencia o sus valores como individuo.